Scott bebió su té. Se sentía muy a gusto junto al fuego: cálido y acogedor. Si tan solo no tuviera la cabeza como si alguien se la hubiera metido entre dos cascanueces gigantes, arrebatándole así algunos de los pensamientos, asociaciones y la familiaridad que lo definían.
Pero ¿cómo sabía quién era normalmente? No sabía qué creer. Aún conservaba recuerdos de la infancia. Recordaba a su familia y su trabajo, pero la mayoría de los recuerdos de los últimos meses habían desaparecido, así que estab