—Quiero que sepas nuestro presupuesto para este proyecto cuanto antes —espetó.
—Hablaré con el gerente de cuentas.
—Más vale —asintió él con calma—. Porque volveré si no lo consigo a tiempo.
Si algo podía hacerla actuar con rapidez, era pensar que ese hombre estaría invadiendo su espacio más tiempo del estrictamente necesario. La oficina, que por lo demás era una habitación espaciosa, de repente parecía haberse reducido a las dimensiones de una caja de zapatos.
Con las piernas temblorosas como