Sus besos, sus brazos, aquella noche había sido la más maravillosa del mundo, más cuando fuimos a la terraza del hotel y nos recostamos en una de aquellas sillas decoradas al ambiente y mientras yo me sentaba en su regazo y me recostaba en su pecho observaba el cielo y me perdía en su respiración, Ancok hablaba sin parar como todo un chico inteligente y dedicado sobre las estrellas y sus constelaciones, en lo que me demostró ser todo un experto en estrellas, pues resulta que debido a que su abu