POV DE AMELIA
Puse mi mano sobre mi pecho, tratando de calmar mi corazón después de ese gran susto. Sentí ganas de matar a este perro sarnoso, hijo de incubadora. Si las miradas mataran, este infeliz estaría retorciéndose en el suelo. Me miraba divertido como si yo fuera un payaso.
—¿Estás loco? ¿Quieres matarme causándome un ataque al corazón? No se asusta así a una mujer embarazada, idiota —dije en voz alta y con mucha rabia. Pero el infeliz lo encontró gracioso, sonriendo y sin tomarme en s