POV DE AMELIA
Cuando vi a esos lobos gruñendo y mostrándome los dientes, entré en pánico. Pero no podía desesperarme, tenía que proteger a mis hijos. Moriría luchando.
— Lobitos buenos. No les haré daño, solo estoy de paso. ¿Qué tal si sigo mi camino y ustedes el suyo? — Dije temblando y tratando de sonar firme. Ellos me gruñeron en respuesta.
— Escuchen, no caeré sin pelear. No dejaré que me devoren a mí y a mis hijos. — Dije y di un paso atrás. Los cuatro se movieron despacio, gruñendo.
Maldi