BREEN
Después de desahogarme, salí de esa maldita habitación. Stan y Hugges ya me esperaban, me derrumbé, por supuesto. Supongo que escucharon todo lo que les dije, porque la cara con la que me recibió Stan era todo un poema, y la de Hugges, era de tristeza y un destello de rabia.
No puedo creer, que el muy pendejo les haya hablado de mí, y aparte de todo que haya permitido que me hablaran como lo hicieron, ¿acaso no tienen vergüenza?, bueno, es más que obvio que no, todos son unos hijos de put