AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 35. Llegar a tiempo.
Cuando Henry se dio la vuelta, se encontró con un rostro que no esperaba ver.
—¿Carter? —preguntó, incrédulo, todavía con el corazón desbocado.
Él, vestido de negro y con el equipo que acababa de comprar a medio ajustar, asintió con serenidad.
—Chelsea me llamó —dijo en voz baja—. Me explicó lo que pasa. Puedo rastrearla.
El agente del FBI se acercó con el ceño fruncido, mirándolo si no con desprecia, con mucha falta de confianza.
—¿Y tú quién demonios eres? —le espetó.
—Un viejo amigo —interv