Esa noche, el cielo sobre el Imperio Licántropo no era negro ni de un azul profundo.
Desde que el sol se puso, un color rojo anormal comenzó a extenderse por el horizonte, envolviendo a la luna llena que debería ser plateada hasta convertirla en un rojo cobre espeso como sangre.
Este fenómeno de la Noche de la Luna Roja no había sido predicho por ningún astrónomo del palacio. Era un fenómeno nacido de la propia tierra.
En la habitación de la Luna, el ambiente se sentía extremadamente opresivo