La noche sobre el Castillo Obsidiana ya no conocía el silencio.
El aire alrededor de la puerta principal temblaba violentamente, no por una tormenta natural, sino por la presión de la energía liberada por una única figura de pie en medio de la destrucción.
Alaric ya no parecía humano, ni siquiera un licántropo tal como la historia los había registrado.
Había despertado el Destructor Cúspide, una forma ancestral que solo aparecía cuando un rey estaba dispuesto a cambiar su alma por la destruc