El enorme cráter resultado de la explosión del Devorador del Horizonte de Eventos aún emite humareda púrpura con olor a azufre y muerte.
En el centro de ese vacío, Aria Crescent está arrodillada sobre la tierra carbonizada, abrazando el cuerpo de Alaric, que ahora se siente frío como un bloque de obsidiana.
La mitad del rostro de su esposo se ha convertido en una sombra permanente que se mueve como humo negro atrapado en la carne. Pero lo más doloroso no son las heridas físicas, sino la mirad