El polvo de los escombros flotaba en el aire como una cortina grisácea que ahogaba todo. El silencio entre los restos de la Guarida de las Sombras era más doloroso que cualquier estallido solar anterior. Aria Crescent despertó con los oídos zumbando, cada centímetro de su cuerpo dolía como si hubiera sido golpeada por un martillo de guerra gigante. Yacía bajo una losa de roca cristalina que, por alguna razón, se mantenía sostenida por una estructura de hierro antiguo, protegiéndola del montón d