El aire en el Valle de los Antepasados se vuelve estático de repente. El rugido de Malakor Primario que derrumbaba el cielo parece ser acallado por la presencia de una entidad mucho más antigua: los Centinelas Silenciosos.
No tienen cuerpo físico, sino túnicas vacías hechas de entrelazamientos de estrellas y polvo del tiempo.
En sus manos, hozas transparentes laten, listas para cortar el hilo del destino de cualquiera que intente cambiar las leyes de causa y efecto.
Aria Crescent se mantiene