El Bosque Prohibido estaba ahora en completo silencio. La explosión dimensional que había llevado a Silas y Chloe desapareció, dejando un cráter gigantesco del que aún salía un humo púrpura y negro. Ya no se oían gritos de batalla ni rugidos de fuego solar; solo el viento frío que llevaba el olor a azufre y ceniza de árboles quemados.
Aria Crescent permanecía arrodillada al borde del cráter, sujetando con las manos temblorosas el trozo de espada negra de Silas el único resto del hombre que habí