209. MIS MIEDOS
CLARIS:
Estaba asustada, muy asustada con todo lo que escuchaba. La humana en mí, la parte frágil que a veces olvidaba que era una loba poderosa, apretaba los papiros entre mis manos con fuerza, hasta que los nudillos se tornaron blancos. Mis piernas, tensas como si estuvieran preparadas para correr, se negaban a moverse, pero todo mi cuerpo respondía a una vulnerabilidad que no quería admitir. Mi mente me gritaba que era suficiente, que debía dejar los papiros y actuar, pero las emociones huma