Mundo ficciónIniciar sesiónMÁXIMO
— ¿Sabes que Priscila regresa? — me giro de inmediato al escuchar eso
— ¿Cómo?
— Priscila regresa, estudiará su último año aquí — miro de nuevo a mi cuaderno
— No lo sabía — respondo en un susurro — ¿Y qué? —
— Qué no quiero que la molestes y le hagas la vida imposible como antes Max. Déjala en paz y deja que termine su último año tranquila, suficiente ha tenido ya —
— ¿ A que te refieres? — pregunto intrigado, volviéndome en mi asiento completamente
— A que fuiste un idiota con ella en la infancia —
— Te recuerdo que ella no se quedó atrás —alzó una ceja mostrando lo obvio
— No importa, tu eres el hombre y debías haber puesto un alto. Pero no, como lastimaba tu ego y orgullo de niño mimado seguías — hundo las cejas
— ¿ Estás molesta conmigo? — pregunto
— Claro que sí, tu sabes que eso se pudo evitar, solo tenias que hablar —
— Ya no importa, eso es pasado —
— No lo creo. Como reaccionas te cuando te dije que volvía me demostró que aún está ahí —
— No te creas todos los cuentos de tu cabeza Gaby — ella rueda los ojos
— Si claro, eso lo dices ahora — sonríe con malicia — Espero estar ahí cuando la veas —
— Por favor, capaz sigue chimuela, plana, mocosa, y odiosa como siempre —
— Sabes que las niñas crecen ¿verdad? —
— Lo sé, Gaby — respondo un poco con fastidio
— Yo crecí, ya no soy la misma de antes —
— Así veo, solo que la diferencia es que tu eres hermosa y Priscila no — rio a carcajadas, tanto que el estómago me duele, cuando ya me tranquilizo miro a Gaby y borro mi risa de inmediato
— Solo te pido que no la molestes — pide cansada y mis cejas se hunden en confusión — Solo déjala en paz, es lo único que necesita — me preocupo
— ¿Le pasó algo? — Gaby mira a otra parte
— No, solo que quiero que tenga un año tranquilo — me mira por última vez, noto que quiere decirme algo pero al final suspira y se va
¿Qué es lo que pasó con Priscila?
¿Porqué me preocupo tanto?
Ruedo los ojos y vuelvo a sentarme, pero esta vez no dejo de pensar en la mocosa que era de niña, y es por esa razón que haciendo a un lado los cuadernos, me levanto y decido comer algo.
Vuelve.
Priscila vuelve.
DÍAS DESPUÉS.
Hoy es el primer día de clases y como ya estoy vestido, pasó por la habitación de Gaby para ir a la escuela pero ella me dice que irá más tarde, me alejo y salgo de casa, subo a mi auto y arranco.
Mientras conduzco no dejo de pensar en cómo estará Priscila, anoche casi no dormí recordando todo lo que le hice de niño y reconozco que muchas veces me pasé, fui muy cruel con ella.
Cómo la vez que tomé su muñeca barbie y le tire aceite hirviendo, y esta se derritió, también la vez que le saqué los frenos a su bicicleta y se cayó, y por último y la peor de todas.
Cuando Priscila cumplió 9 años, su mamá le hizo una pequeña fiesta con sus amigas, y cuando ya estaba vestida, aparecí y le disparé bolas de pintura y su vestido quedó hecho un desastre.
Me porte muy mal.
Llego a la secundaria y como es costumbre, todos chocan manos conmigo, las chicas me sonríen coquetas, y guiñan sus ojos, sonrío con picar día y luego de unos minutos tengo sus números, llegó donde mis amigos y ellos chocan la mano conmigo.
— Y el todopoderoso lo hizo otra vez — Marcos habla
— Y asi nos demuestra su poder — Hayder levanta su puño en victoria
— Ojalá a todos nos tocara esa suerte — se lamenta Deivi
— Algún día chicos — rio — Además, ellas son las que me dieron el número, yo no sé los pedí —
Marco, Deivi y Hayder son mis mejores amigos, son mis hermanos. Nos conocemos desde los 10 años, estuvimos desde primer curso juntos y cuando un brabucón les quiso quitar el dinero, yo los defendí, y cuando él bravucón me golpear ellos me defendieron. Desde entonces somos inseparables.
— Loca a la vista — dice Hayder, los miro mientras disimulan hablar entre ellos
— Hola Max — ruedo los ojos y me giro hacia ella
— Hola Susan — su sonrisa es tan grande que da miedo
— No me llamaste anoche —
— No somos nada Susan, ya te lo dije — hace un puchero
— Lo sé, solo te extrañé mucho y pensé que tu a mi igual —
— Lo hice, solo que ya te expliqué la otra noche que no somos nada solo amigos que la pasan bien —
— Entiendo, per… —
— Susan, fui claro contigo desde el inicio. Así que no me reclames por algo que ya sabias —
— Lo siento — da media vuelta y se va
Por eso muchas veces no salgo con algunas chicas, creen que quiero algo más cuando yo soy directo desde el principio. Les hablo claro y ellas aceptan, así que es: Tómalo o déjalo, esto es lo que soy, si tu quieres lo soportas. Odio cuando después vienen a pedir algo más y creen que pueden cambiarme.
Jamás lo harán.
Estoy metiendo las cosas en mi casillero cuando me llega un mensaje, saco mi teléfono y lo leo.
“Estas ardiente Max” 07:54
“Así soy yo nena” 07:55
“Nos vemos esta noche??” 07:55
— Oh por Dios — oigo la voz de Deivi, lo miró y los encuentro a los tres con la boca abierta hacia la puerta principal
¿ Qué rayos les pasa?
Mi mirada va a la entrada y yo frunzo el ceño porque no entiendo lo que sucede.
Gaby entra pero no está sola, a su lado viene una chica, de piel de porcelana, con un cabello negro suelto, sus ojos verdes están mirando alrededor, son grandes y hermosos, sus labios son gruesos y rosados, no se si es maquillaje pero quiero morderlos.
Pero lo que mas me sorprende es verla con una mino falda negra de cuero y una blusa blanca sencilla con unos labios rojos grandes, en su pecho, tiene unas lonas y no entiendo como alguien se puede ver tan sexy con solo eso.
¿Es la falda? ¿La blusa con los grandes labios rojos? ¿ O su belleza?
Se me hace conocida pero no creo que la chimuela de Priscila se haya convertido en esa belleza sexy que esta caminando por los pasillos de la escuela, aunque viéndola bien tiene los mismo ojos.
Noto que todos la miran, es nueva en la escuela, eso causa curiosidad y mucha, pero varios chicos la miran con deseo y enseguida frunzo el ceño porque, no le siento bien con eso.
— Hola hermanito — Gaby habla y yo aun tengo la mirada en su acompañante
— Hola —susurro luego de varios minutos
— Soy Deivi — se presenta el con una sonrisa sexy
— Hola — saluda ella
— ¿ Quién es tu amiga Gaby? — pregunto y la pelinegra me ve fijamente
— Oh por favor — dice mi hermana — Es Priscila hermano, no pudiste haberla olvidado —
No puede ser.







