Capítulo 55
La tormenta golpeaba con furia las ventanas de la pequeña casa alquilada haciendo vibrar los cristales, el viento aullaba fuera, Nuria estaba sentada en el sofá hundido con una mano protectora sobre su vientre de cinco meses, llevaba un jersey de lana gris y el pelo recogido en una coleta desordenad