Elena dudó, pero asintió y salió, dejando la puerta entreabierta donde Adrián montaba guardia.
Un minuto después Gael irrumpió en el despacho.
No se parecía al hombre orgulloso con el que ella se había casado, estaba despeinado, sudoroso y al ver a Nuria sentada en el sillón del CEO, se detuvo en se