El estruendo hizo que todos en la sala dieran un salto en sus asientos. Esteban Garza soltó la pluma.
Por las puertas dobles entró León Armand, no caminaba rápido ni alterado, caminaba con la pesada y aplastante autoridad de un rey entrando a sus propios dominios. Vestía un traje sastre gris oscuro