Sentí el corazón de Victoria golpear a toda velocidad contra mi pecho. Mantuve el agarre firme en su muñeca. No la lastimé, pero tampoco le di espacio para huir. Clavé mis ojos en los suyos, quería que me mintiera en la cara, quería que abriera la boca y me dijera que no sentía nada por mí.
Pero no