Darío no esperó la respuesta de Alex. Pasó por un lado de su amigo, agarró las llaves de su camioneta y salió corriendo del penthouse.
—¡Darío, espérate! ¿Adónde diablos vas? —gritó Alex, reaccionando tarde.
Alex salió disparado detrás de él, pero las puertas del elevador principal se cerraron justo