Victoria Armand leyó el mensaje de su hermano Alex una y otra vez, sintiendo que su corazón se partía.
Entró en paro cardíaco, los doctores lo están reanimando. Hermanita no sabes cuanto te necesito, no puedo perderlo, no así.
El teléfono se le resbaló de las manos, no lloró, no grito. El pánico fue