—Porque claramente no me escuchas cuando te hablo y te digo que no se trata de ti… entras aquí y actúas como si…
—¡Ay, por Dios! —Olivia se dio la vuelta y cruzó la impecable sala de estar. Sus tacones resonaron con fuerza contra el suelo de madera—. ¿Que no se trata de mí? ¿En serio? Lo único que quiero es que simplemente aparezcas —dijo, volviéndose hacia él—. Eso es todo. Nada de promesas. Nada de planes a cinco años. Solo… aparece. ¿Por qué te cuesta tanto?
—Sí que aparezco.
—Cuando te conv