Olivia observó cómo Derek se tomaba el trago de un trago sin dudarlo. Su garganta se movió al tragar, su mandíbula se tensó una vez antes de bajar el vaso vacío y dejarlo sobre la mesa con un suave tintineo.
La sorprendió mirándolo fijamente. Levantó una ceja. —¿Qué pasa? —preguntó, divertido.
Ella no se había dado cuenta de que lo estaba mirando tan descaradamente. —No lo sé —admitió con sinceridad. El alcohol le había soltado la lengua lo suficiente como para hacerla un poco imprudente. —Supo