Desde lo más alto del pequeño edificio que los obreros habían construido para los ingenieros y la gente que tenía que estar siempre vigilando a los hombres que trabajaban, un señor vio cómo los hombres se reunían alrededor de alguien a quien no podía ver.
Preocupado, se acercó a la pequeña ventana que habían hecho. Por un momento pensó que podían estar peleándose, pero en cuanto los vio reírse y salir de entre la multitud con platos de comida, se dio cuenta de que alguien les había vendido la c