En el gran palacio de la familia Villa, Sonia, la amiga de Rebecca estaba en el salón, revisando los documentos que tenía del lugar que la familia Villa y la familia Muriel planeaban comprar juntas, siendo aquel negocio su primer negocio.
De repente, desde las escaleras oyó que alguien se acercaba. Una sonrisa se dibujó en su rostro al ver allí al señor Villa.
—¡Oh! Señor Villa, buenas tardes—. Sonia le saludó.
El hombre la miró como si no le importara su presencia. —Buenas noches, Sonia.
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