Capítulo 25. ¿Un encuentro casual?
Cuando Erasmo la vio salir, dejó de burlarse y supo que debía detenerla, porque de lo contrario estaría en grandes problemas y cuando su padre regresara y se diera cuenta de la crisis que se desató en la empresa a menos de cuarenta y ocho horas de su ausencia, iba a arder Troya, salió corriendo detrás de ella, y la sostuvo por el brazo para evitar que se fuera.
—Discúlpame hermanita, por favor no te vayas… —tragó grueso, mientras le rogaba que no se fuera—. Solo me causó mucha risa el hecho de