Capítulo 26. Espérame que no te voy, a defraudar.
El pequeño Alejandro, la miró con seriedad, como si no le gustara lo que estaba haciendo Liana, entretanto, Ana Sofía se quedó viendo a la mujer con sospecha, por un momento los engranajes de su cerebro empezaron a activarse, incluso mil escenarios pasaron por su cabeza y múltiples preguntas, «¿Cómo conoce a Alejandro? ¿Por qué le habla con tanta confianza?», luego recordó que había llevado a Benjamín a la casa y algunas dudas se despejaron.
—Señorita Liana, ¿Qué tema de conversación tendríamos