La mansión seguía sumergida en el silencio cuando bajé las escaleras a la mañana siguiente. No había dormido bien. La imagen de la foto borrosa seguía rondando en mi mente, y las palabras de Julián en la tarjeta aún resonaban en mi pecho: "Los secretos siempre salen a la luz." Pero más allá de la amenaza externa, había algo que me inquietaba aún más, los gestos de Rocco, no me habían dicho nada desde que volvimos de la caja de seguridad, pero yo sabía que algo había cambiado.
La cocina estaba v