Kyong quería explotar de la rabia que sentía. Y no porque tuviera celos, sino porque... ¡Todas las mujeres eran iguales! Se fingían santas e inocentes, y eran perversas en realidad. Y para ejemplo de esto, estaba con una de las peores.
—¿Juwon? —Sun-Ji lo trajo de vuelta a la realidad.
—Veo que se te acumulan las citas. —dijo él con tono serio.
—¿Citas? No sé de qué me estás hablando, él y yo no… —ella quiso seguir hablando pero fue interrumpida.
—¿Es tu novio?
—¡No, claro que no! El fue sólo u