Landon y Arantza continuaron caminando dentro del salón mientras conversaban.
—Esta noche, estás más hermosa que de costumbre —expresó el presidente, sonrojando a la muchacha.
—Tienes buen gusto para la ropa. Este vestido que elegiste para mí es precioso —manifestó.
—Y tú sabes lucirlo muy bien. Cualquier prenda se vuelve bella cuando lo traes puesto —acotó.
Arantza le dedicó una sonrisa tímida. Su corazón se regocijaba siempre que recibía algún halago suyo.
—Este evento solo es una reunión soc