—¿De qué estás hablando, Lenya? —cuestionó.
—Estoy diciendo que volverás a estudiar —manifestó, emocionada—. Asistirás a clases y serán durante el horario de la noche. Pero, no te preocupes. Se lo comunicaré a la jefa de logística para que te permita salir temprano y puedas llegar a tiempo. No habrá necesidad de que dejes tu trabajo, te irá muy bien.
Arantza la escrutó con los labios separados y la frente ceñuda. No lucía para nada contenta. Más bien, permaneció bastante ofuscada.
—¿Hiciste tod