CAPÍTULO 40: EL SACRIFICIO DE LA VERDAD
LEYLA
La batalla todavía se arrastra por el valle como un fantasma herido; una niebla sucia que se niega a abandonar la tierra que acaba de ser profanada. El ejército elfo se ha retirado hacia sus bosques de cristal tras la orden del heraldo, dejando tras de sí un rastro de cadáveres exquisitos y una magia residual que hace que el aire pique contra mi piel. Pero la guerra no se ha terminado; en la llanura que separa la fortaleza de colmillos de las tierra