GRECO
—Perdoname—musita cuando la tengo abierta de piernas—no quise hacerlo.
—No es momento Nina—mi pilla erecta recae en su vientre y la tengo abierta, sosteniéndole los tobillos.
—Lo es para mi, no quiero que…
—No—la interrumpo—despues hablamos de eso.
—Pero…
—Pero yo nada, te deseo ahora mismo.
Asiente y sonríe con ternura. El cuello lo beso antes de chuparle las tetas como un maldito condenado. No quiero seguir hablando, porque simplemente no puedo ser idiota, Nina, Nina, ella no podría hac