NINA
—Por favor amigo, si me quieres un poco, vete, no quiero meterte en problemas.
El rostro de Greco evidencia rabia y en tres pasos ya está detrás de Matthias.
—Suelta a mi prometida—sentencia Greco alterándome las pulsaciones—o tendrás muchos problemas.
El aire pesa a mi alrededor, los latidos se me aceleran y cara de mi prometido hace que las rodillas se me muevan solas. La garganta se me cierra con la mirada oscura antes de ver que me suelto a malas de mi amigo que se pone de pie para enc