Elena negó con la cabeza. De ninguna manera iba a permitirse quedarse atrapada con él en su coche durante dos horas. ¡Otra vez no! Aunque estaba furiosa y deseaba con todas sus fuerzas darle un puñetazo, su cuerpo seguía reaccionando a su presencia como un imán. Aún lo notaba y la forma en que la miraba fijamente… ¡Dios mío! —No creo que eso sea posible, Lexi —dijo.
—Sí, ni hablar —añadió Emily.
—Estoy segura de que Chandler y yo podremos comportarnos civilizadamente en tu boda. Somos adultos y