El sonido de la explosión rasgó el silencio de la noche, más fuerte que cualquier trueno que Valentina hubiera escuchado jamás.
Una luz de color naranja rojizo se elevó hacia el cielo desde la dirección del muelle, reflejándose sobre la superficie oscura y agitada del mar.
Valentina giró el cuello con dificultad y miró hacia atrás a través de la cortina de lluvia.
Allí, en el punto donde había dejado su corazón, el fuego ardía con furia, devorando la estructura de madera y todo lo que se alz