El silencio de la noche en la residencia Valderrama se sentía tenso para quienes sabían la verdad, pero pacífico para quienes no eran conscientes de nada.
Dentro de la biblioteca, la luz de tres monitores se reflejaba en el rostro tenso de Miguel.
Sus dedos danzaban sobre el teclado, hackeando los protocolos de comunicación de los microchips de Luz Medica encontrados en el almacén logístico esa misma tarde.
Ya he accedido a la puerta trasera del sistema, hermano Sebastián susurró Miguel. Su v