El mensaje llegó exactamente a la medianoche del martes, como si Valentina hubiera calculado el momento preciso para causar el máximo impacto psicológico. Isabella estaba medio dormida en el sofá de Mariana, con una copa de vino en la mano y una película olvidada reproduciendo en la televisión, cuando su teléfono iluminó la oscuridad con un brillo fantasmal.
Número desconocido. Mensaje de texto simple pero absolutamente aterrador:
"Las fotos fueron solo el comienzo, querida Isabella. Dante tien