Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos quince minutos se consumieron como cerilla encendida, rápidos e imparables, mientras todos se reunían en la sala de reuniones del búnker. Las pantallas mostraban la cuenta regresiva con una precisión cruel, cada segundo marcándose como sentencia inevitable. Marcus había intentado cortar las transmisiones, bloquear las señales, pero era inútil. Rodrigo Méndez ha







