LO QUE NO PUEDE LIMPIARSE
[ELARA]
Cierro la puerta de la oficina con más cuidado del necesario, como si el ruido pudiera delatar algo que ya es imposible de esconder.
El silencio que queda es limpio.
Demasiado limpio.
Nada que ver con Obsidian.
Nada que ver con anoche.
Me apoyo en el escritorio sin sentarme, dejando que las manos descansen sobre la superficie fría mientras intento ordenar lo que siento, pero no hay forma de hacerlo sin que todo se mezcle. El día sigue avanzando allá afuera, las