El poderoso Ceo, tenía la muñeca de Alina sujetada, esa mujercita lo sacaba de sus casillas por más que intentaba controlarse ella siempre conseguía hacerlo enfadar, ¿por qué no simplemente cedía a él? no era como si le fuera a hacer daño
— Alina, no me obligues a retenerte a mi lado de otra manera, quédate a mi lado por tu propia decisión — pidió el Ceo
— ¡Por supuesto que no, nunca! no voy a quedarme.a tu lado, ni volveré a estar contigo, lo único que quiero es que te alejes de mi vida, no me