Jonas se acercó al hombre que teníamos enfrente nuestra, alejándose un poco los dos de la mesa donde yo me encontraba. Poco tiempo después y después de hablar los dos, el extraño hombre se marchó sentándose otra vez Jonas en la mesa conmigo.
— Vamos a desayunar tranquilamente, por que luego tenemos que marcharnos a Roma, la cita con mi socio se ha adelantado un poco — me dijo muy serio
Terminamos de desayunar, marchandonos seguidamente hacia lo ascensores, Jonas introdujo en una ranura una lla