Donald Smith llevaba puesto su braga gris y zapatos de goma blancos al momento de ingresar a la cárcel para políticos.
Jefferson, su tío, a pesar de ya no tener poder ni incidencias de ningún tipo ni en política ni en negocios, logró una gran hazaña: que su familiar le acompañara dentro de aquel recinto penitenciario donde ambos pasarían una buena temporada de sus vidas.
No fue fácil, pero Andam Coney consiguió desligarse de ser el abogado de Smith, y para no meterse en más problemas con “ese t