—Jefferson —susurró—, por favor, desátame. Prometo no intentar nada. Además, sé que evitarías a toda costa que yo haga algo…
—Shhhh —silenció, con un dedo en los labios femeninos, haciendo que ella se encogiera—. Pronto sabrás todo. —Siguió sobando su brazo, luego sus senos, provocando que la mujer tragara grueso—. No he tenido otra salida que venir hasta aquí. —Ella frunció el ceño—. Puede que te sorprenda, puede que no… No lo sé. —Agregó más dedos a los toques, pasándolos por su boca, por su h