—Pediré ensalada con berenjenas y un té helado, gracias —dijo la señora Seda, entregándole la carta al mesonero—. Me encanta el té helado —agregó, mirando a Lenis con una sonrisa.
La secretaria le sonrió de vuelta.
—Para mí lo mismo, gracias. —Entregó la carta—. Me comí un sándwich hace rato, prefiero algo ligero.
—Muy bien —dijo el mesonero, retirándose luego.
Seda miró el lugar mientras le daba un sorbo a su agua, cayendo su vista sobre el guardaespaldas de la asistente de su hijo.
Lenis