Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉl la besó de nuevo, más lento, acariciando y dejándose acariciar. Se miraron por unos largos segundos sin separarse. George sobó la cara de Lenis, acomodó algunos rizos que querían entrometerse entre su contemplación.
Su corazón estaba repleto de una seguridad apabullante: se había enamorado de ella. Y era su primer amor, porque a esas alturas, él no había amado a nadie más.
—¿Estás bien? —preguntó él. Ella asintió, cerró los ojos y sonrió al sentir de nuevo sus labios acaric







