Para la bella pelirroja, su trabajo lo era todo, prácticamente vivía solamente para ser la mano derecha de un peligroso mafioso, supervisaba cada cargamento desde que salía hasta que llegaba a su destino, no podía quedarse sin trabajo así nada más
— ¿Me estás despidiendo? ¿creés que soy mucha molestia y que si fuera hombre ya estaría de vuelta?
— La fiebre te quemó algunas neuronas, no te estoy despidiendo, te estoy dando vacaciones, ¿a dónde quieres ir? el viaje correrá por mi cuenta, es lo