Romina se dirigió a la escuela de idiomas, ella estaba muy emocionada por aprender, después les mostraría a sus hijos que había estudiado ruso
La maestra con la que había congeniado tan bien, no estaba al llegar al salón, ella tenía fama de ser la puntualidad en persona, tomó asiento mientras repasaba la lección del día anterior
Los demás alumnos llegaron también tomando sus lugares, entre ellos había un apuesto hombre que se dedicaba a los bienes y raíces
— Hola, ¿que tal? mi nombre es Patrici