La mafiosa veía que el ruso estaba hablando muy en serio, quería lo mejor para su hijo, eso era admirable pero también un poco exagerado, ella tenía su propia fortuna, no era incalculable como la de su jefe, pero eran números decentes, dinero que se había ganado con su excelente trabajo, a base de valentía y carácter
Lenin por su parte, también tenía mucho dinero, ser el mano derecha de una mafia tan importante, reconocida a nivel mundial y tan prospera en su negocio prohibido, le había dado e