Dylan, por esta vez si había seguido las indicaciones del mafioso ruso, más los dolores por las contracciones le venían cada vez más seguido, ella se quejaba y gritaba de dolor, la pelirroja no era cobarde, en su paso por la mafia había dado y recibido muchos golpes, incluso la habían baleado en más de una oportunidad, y ella siempre se mantenía estoica, pero los dolores de parto estaba segura que ni el mafioso mas peligroso los podría soportar
— !Dylan, ya estoy aqui... hay carajo¡ has rot